jueves, 4 de febrero de 2021


 NO TODO ES BREXIT

¿DISCAPACITADOS?: LA ÚLTIMA ESTUARDO

La rama Estuardo no tuvo continuidad en el trono inglés tras el reinado de Ana. Por una serie de circunstancias había heredado la corona, convirtiéndose en la primera monarca de Gran Bretaña, Escocia e Irlanda unidas, además de un buen numero de territorios que los ingleses no sueltan ni a la de tres, en pleno siglo XXI. Pongamos por caso la isla de Menorca (que sí se pudo recuperar) y el malhadado peñón de Gibraltar, que tantos quebraderos de cabeza ha dado tras la participación inglesa en la Guerra de Sucesión española. Ana era la hija del duque de York  y Anne Hyde.  De constitución débil, durante su vida sufrió incontables infecciones e inflamaciones. Educada en la corte francesa, donde fue enviada por la infección de un ojo, a su regreso a Inglaterra su señor tío el rey Carlos II, le incitó a predicar el protestantismo, lo que le hizo separarse de su padre y su segunda esposa, que no habían adjurado de la Fe católica. Como era habitual en la época fue casada con Jorge de Dinamarca que le llevaba veinte años. Cuentan las crónicas que pese a las intrigas y ambiciones de otros cortesanos, la relación matrimonial fue bien avenida. Pese a los sufrimientos físicos (posible lupus eritematoso, inflamación de las articulaciones, edema en el rostro), dio a luz nada más ni nada menos que a 17 hijos, que murieron prematuramente salvo uno, Guillermo, que vivió hasta la longeva edad de once años. Pese a tantas calamidades fue coronada reina a los 37 años, muriendo en 1714. Para su solemne entierro, en la Abacial de Westminster, tuvieron que construir un enorme ataúd, porque su cuerpo había acabado completamente hinchado a causa de su hidrocefalia. Y colorín colorado, el trono pasó tras ella a los Hannovery, quedando la figura de Ana oscurecida por los siglos de los siglos. Amén.